De la clandestinidad al crecimiento acelerado

De la clandestinidad al crecimiento acelerado

Una bandera de Andalucía -verde, blanca y verde- sujeta de dos balcones saluda al viajero: «Bienvenido a Fuente Vaqueros, cuna de García Lorca.» Un centenar de metros más allá, a la izquierda, y sobre el arco de entrada al recinto, se anuncia la Cooperativa Santiago. A sus socios se les conoce por los pastoreros; han pasado de la clandestinidad en la época autárquica de los años cincuenta a la competitividad en el mercado con productos de primera calidad, y a la política de reinversión y expansión continuada. En épocas de recolección, allí encuentran trabajo de cien a doscientos jornaleros.Un pastor de Fuente Vaqueros -de ahí el nombre de los pastoreros- sugirió a algunos amigos, allá por 1954, la idea de unirse para trabajar en común. Catorce trabajadores se adhirieron a la idea «de forma espontánea». «A todos guiaba», asegura José García, uno dé los fundadores, «hacer una labor social, este creíamos que era el mejor aglutinante para que el grupo marchara. Nunca pensamos en ser empresa capitalista.»
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«Desde 1954 hasta 1967, año en que la cooperativa fue legalizada, trabajamos casi en la clandestinidad. Todos éramos asalariados y jornaleros. Alquilamos pequeñas fincas y comenzamos a trabajar. Al tiempo, establecimos algunas bases de convivencia, en función de nuestra idea de ser útiles a los demás. Por eso creímos que, entre otras cosas, la soltería era el mejor estado para conseguir esos objetivos. Yo no ignoro que de nosotros se ha dicho que somos una secta y cosas similares. La verdad es que no tenemos dependencia de ninguna religión.»

A partir de 1967, el crecimiento de los pastoreros mantuvo una fuerte aceleración. En la actualidad son propiedad de la Cooperativa Santiago trescientas hectáreas de terreno y una ganadería de trescientas vacas, que dan trabajo fijo a cien personas. El número de socios es de 63. Entre los medios técnicos con que cuentan los pastoreros figuran, además de las construcciones dedicadas a almacén de frutos, tres talleres -mecánico, de madera y de carpintería metálica-, cinco tractores de goma, dos tractores de cadenas, un camión Pegaso, un camión Ebro, dos furgonetas, dos Land Rover grandes, siete coches -Seat, Dyane y 2 CV- dedicados al transporte de personas y útiles de menor envergadura para el trabajo de la tierra.

En su afán de eliminar al intermediario en las operaciones de mercado, los pastoreros comercializan directamente sus productos, incluso en el extranjero, hacia donde han exportado en el presente año 800.000 kilos de cebollas y 100.000 kilos de ajos. En Granada, capital, un camión de los pastoreros recorre a diario cuatro puntos de venta de leche. Según la opinión generalizada de los consumidores, es la mejor del mercado. Este comercio representa 100.000 pesetas diarias.

La cooperativa dispone de una fábrica de piensos compuestos que podría producir 10.000 kilos diarios. En proyecto tienen un criadero de cerdos mediante estabulación, la posible semiestabulación de cabras y otras pequeñas industrias de transformación de sus propios productos.

El sueldo mensual de los asalariados fijos de la cooperativa se sitúa próximo a las 34.000 pesetas. La política a seguir, la de la reinversión continua.

Fuente: El País

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